lunes, 30 de abril de 2012

Espejitos de colores

Conversando con amigos y conocidos sobre aventuras y desventuras he caído en la cuenta de un sin dudas singular fenómeno que ocurre entre las personas de 27 a 35, por decir algo.
Contrariamente a lo que uno desearía encontrar, hay excelentes chances que te cruces con personas que van por esta vida sin tener la menor idea de quienes son, ni de lo que quieren, a mi entender debido a eso.
Lamentablemente a veces nos dejamos deslumbrar por alguien, atraídos por sus brillantes colores y detalles, esa cualidad que parece casi mágica y espectacular, sin prestar atención a la escena completa, al paquete completo.
Por opción u omisión elegimos estar con alguien que no es la mejor persona para nosotros. O si?
Será que no notamos eso que en en otras circunstancias o que viniendo de otra persona no nos gustaría o no estaríamos acuerdo? O es que no deseamos verlo?
Y esa insignificancia puede llevarnos a  una disputa interna concerniente a nuestros valores y prioridades, a aquellas cosas que creemos y que son importantes para nosotros, aquellas que nos definen y hablan de nosotros y por ende también esperamos y buscamos en nuestro futuro compañero. Una disputa que puede llevarnos a un malestar real, a noches de insomnio, incluso con consecuencias psicosomáticas dependiendo de cuan profunda sea la crisis. La constante evaluación de lo que nos define. Decidir que estabas en lo cierto o que eso en lo que estás haciendo incapié no es realmente tan importante y fundamental como creías.
La nuestra es una etapa de transición en la que dejamos ya de ser jóvenes adultos para ser completamente adultos (si pensaste que iba a decir adolescencia estás completamente perdido), con las cosas claras, con tus objetivos claros. Una etapa para terminar de definirse pero teniendo un horizonte claro, para consolidarte, para ir detrás de tus sueños, esas pequeñas gemas que te completan, realizan y te hacen feliz.
En esa maravillosa búsqueda todos podemos quedar cegados por el resplandor de maravillosos espejitos de diversos colores, tamaños y diseños sin notar que es de un color que no te gusta debido a las piedras engarzadas que tiene o aludiendo a que por ahí en todo caso ese color no es tan malo y que podés soportarlo sin mayor inconveniente.
Y si, el fantasma de la soledad suele estar demasiado presente y parecer infranqueable, una realidad absoluta que se adueña de nuestra esencia. Nuestro ánimo decae y nuestra razón se desvanece víctima de un corazón que nos ciega. Y como resultado terminamos sucumbiendo, sumergidos en un torbellino de sentimientos encontrados entre el hallazgo de una aparente felicidad y el de uno mismo; porque se puede ser completamente feliz ni hacer feliz a alguien mientras no sepamos quienes somos.
Por eso esto es un llamado a para la pelota, a detenernos, a hacer una pausa en esta vertiginosa búsqueda del amor. Lo fundamental e inmediato es que sea  una búsqueda introspectiva, que te descubras, que definas quien sos y que vas a hacer con eso para que una vez que lo logres estés en condiciones de encontrar a esa persona que es para vos, esa que te completa.
Madurar que le dicen, no? ;)

No hay comentarios:

Publicar un comentario